Es la primera pregunta que hace todo médico y casi nunca recibe una respuesta directa. Voy a darla, con la salvedad honesta de que el precio depende de qué estás comprando exactamente.
El rango real en Colombia
Para un consultorio, hoy te vas a encontrar con tres niveles:
- Constructores por suscripción (Wix, Squarespace y parecidos): desde unos pocos dólares al mes. Lo armás vos. El costo real no es la plata: son tus fines de semana, y el resultado suele verse como lo que es.
- Freelance o estudio pequeño: normalmente entre uno y cuatro millones de pesos por un sitio a la medida. El rango es amplio porque adentro cabe desde una plantilla de WordPress con tu logo hasta un diseño propio de verdad.
- Agencia: de cuatro millones para arriba, y sube rápido si suman identidad visual, fotografía o campañas.
A eso hay que sumarle lo que casi nunca aparece en la cotización inicial: dominio, hosting, certificado SSL y mantenimiento. Preguntá siempre si están incluidos y por cuánto tiempo.
Lo que de verdad mueve el precio
No es el número de páginas. Es esto:
Si es a la medida o una plantilla. No hay nada malo con una plantilla bien hecha, pero pagar precio de diseño a la medida por una plantilla sí es un problema. Preguntá directamente cuál de las dos es.
Si alguien lo va a mantener. Un sitio médico se desactualiza: cambian horarios, teléfonos, servicios, la dirección del consultorio. Si actualizar un teléfono cuesta una hora facturada, en dos años pagaste el sitio otra vez.
Si está pensado para que te encuentren. Un sitio bonito que no aparece cuando alguien busca “reumatólogo en Medellín” es un folleto caro. Esto es trabajo real y es lo primero que se recorta cuando la cotización aprieta.
Si el contenido lo escribís vos. Muchas cotizaciones bajas asumen que vos entregás todos los textos. Si nunca lo hacés —y casi nunca pasa—, el proyecto se queda a medias meses.
Las señales de alarma
Después de años en esto, estas son las que más caro salen:
- Anticipo alto antes de ver algo. Es la práctica estándar y es exactamente donde el riesgo queda todo de tu lado.
- Aprobar mockups en vez de ver el sitio. Una imagen no te dice cómo se siente navegarlo en el celular, que es donde te va a ver el 80% de tus pacientes.
- “Optimizado para SEO” sin explicar qué significa. Pedí que te digan para qué búsquedas concretas apuntan.
- No te entregan el dominio a tu nombre. El dominio tiene que estar registrado a nombre tuyo, no de la agencia. Si no, el día que quieras cambiar de proveedor tenés un problema serio.
- Contrato de permanencia para algo que ya está construido.
Otra forma de comprarlo
Hay una alternativa al modelo del anticipo, y es la que uso: construir el sitio primero y mostrarlo terminado. El médico recibe un enlace con su página real —su nombre, su especialidad, su foto— y decide sobre algo que puede tocar, no sobre una promesa.
Es posible porque la construcción está automatizada: sin diseñador ni desarrollador en el ciclo por cada sitio, el costo de mostrarte una versión terminada es lo bastante bajo como para asumir ese riesgo. Por eso la entrega va en 24 a 48 horas y no en meses.
No lo cuento como argumento de venta sino como referencia para comparar: si otro proveedor te cobra un anticipo alto y meses de espera, ahora sabés que existe otra manera de hacerlo.
La pregunta que importa más que el precio
Antes de decidir cuánto pagar, preguntate qué querés que pase cuando alguien encuentre tu sitio. ¿Que te escriba por WhatsApp? ¿Que agende? ¿Que entienda por qué vos y no el otro?
Un sitio de un millón que logra eso vale más que uno de seis que solo se ve bien. Y esa diferencia casi nunca está en la cotización.